Una de las cosas más impresionantes de Japón es cómo la cultura está presente en cada aspecto de la vida diaria. A diferencia de lo que se experimenta en otros lugares, en Japón las costumbres, tradiciones e incluso los gestos más pequeños están cargados de significado. Desde la influencia del sintoísmo hasta la forma en que la gente habla y se comporta, existe una disciplina y un respeto que se han cultivado cuidadosamente durante siglos. Me di cuenta de que lo que realmente define a la cultura japonesa no es solo su singularidad, sino su profundidad.
Entre todas las cosas que uno puede aprender de Japón, los modales en la mesa dejan una impresión particularmente fuerte en quienes buscan comprenderla. Van mucho más allá de simples reglas de cortesía; reflejan gratitud, respeto y una constante conciencia hacia los demás.
Itadakimasu
Antes de comer, es costumbre decir “Itadakimasu”. Al principio parece solo una frase cortés, pero su significado es más profundo. Es una expresión de gratitud: no solo hacia la persona que preparó la comida, sino también hacia la naturaleza, los ingredientes y todos los que hicieron posible que ese platillo llegara a la mesa.
Cuando la comida termina, se dice “Gochisousama deshita”, lo que añade agradecimiento por el sabor y por el esfuerzo detrás de la preparación. Decir estas frases me hizo más consciente de la gratitud que sostiene la cultura gastronómica japonesa.
Palillos
El uso de los palillos tiene sus propias reglas, y algunas resultan realmente sorprendentes. Por ejemplo, nunca se debe pasar comida directamente de un par de palillos a otro, ya que esto está relacionado con un ritual funerario después de la cremación, lo que lo convierte en un tabú absoluto en la mesa.
Otra regla es no clavar los palillos verticalmente en un cuenco de arroz, pues esto imita una ofrenda para los difuntos. Comprender el simbolismo detrás de estos gestos me ayudó a entender por qué en Japón se toman estas costumbres tan en serio. Incluso acciones aparentemente pequeñas —como pinchar la comida con los palillos, jugar con ellos o hacer ruido— son vistas como faltas de respeto.
Tres modales importantes en la mesa en Japón
Durante las comidas, hay tres puntos de etiqueta que se repiten constantemente:
- No comer con los codos sobre la mesa.
- Sostener el plato correctamente al comer.
- Evitar dejar comida sin terminar.
Al principio pueden parecer estrictos, pero con el tiempo uno aprende que son formas de mostrar consideración por los alimentos, por el anfitrión que recibe a los invitados e incluso por las personas con quienes se comparte la mesa.
Modales en comidas de negocios
Business table manners in Japan require attention to even more details.
The seating arrangement follows the concept of kamiza (upper seat) and shimoza (lower seat). Senior members or guests of honor sit farthest from the entrance, while others take their places according to status.
Interestingly, the same principle applies to elevators and cars—small but constant reminders of respect and hierarchy.
Modales con las bebidas alcohólicas
Compartir bebidas es otro momento en el que la etiqueta cobra protagonismo. Al servir cerveza o vino a otra persona, se debe sostener la botella con ambas manos, mostrando la etiqueta. Al recibir la bebida, es de buena educación sujetar el vaso con ambas manos, inclinándolo ligeramente mientras se expresa gratitud.
Incluso en los brindis, el gesto tiene significado: el vaso debe colocarse un poco más bajo que el de la otra persona como muestra de humildad.
Gratitud y cortesía
Después de todas estas lecciones, resulta impresionante darse cuenta de que las normas no son un fin en sí mismas, sino un medio para expresar gratitud y cortesía. Esto permite entender que, aunque uno cometa pequeños errores, la sinceridad y el respeto siempre se hacen notar. En cambio, si estos valores faltan, la etiqueta se convierte en una formalidad vacía.
Vivir y experimentar estas costumbres en persona nos enseña que la cultura japonesa no se trata de reglas rígidas, sino de cultivar la conciencia y el respeto en cada acción, incluso en algo tan simple como compartir una comida.
Por: Yuki Uchimura